[2] Como conciencia que se dirige a algo o el mentar acerca de una cosa del mundo. Lo que sí existe es el ex profeso aliqa-ta <a propósito> o amanu <adrede>, pero “sin motivo”. También la expectativa o esperanza: suyaña <esperar>, y el miedo:
axsaraña <temer>. Por ello, p.e. o bien se afirma jutiwa <viene> o bien se niega janiw jutkiti <no viene> o se aguarda jutañap suytha <espero su venida>, pero no se expresa “creo que viene” o “no creo que venga”; a menos que se lo diga en modo potencial jutaspa <puede venir>, inferencial jutpacha <seguramente viene>, apariencia jutasmachi <parece que viene> ―que, como modalidades doxásticas, pueden ser ‘creencia fuerte’ o ‘creencia débil’―, dubitativo jutchi <quizás viene> o desconfianza jutkani <qué va venir>. Por eso es también difícil expresar en aymara conceptos como intención, responsabilidad, voluntad, introspección, sentimiento, etc., porque están basados en el mito de la interioridad, que Apel criticó como filosofía de la conciencia, de la reflexión o la subjetividad. En aymara no sería admisible algo como ‘ingresar dentro de uno mismo’; el sufijo reflexivo (-si) indica que una acción puede ser de regreso: de dirigirse a otro
para volver a aplicarse a uno,
para-sí.