¿Cómo se estructuran, en ese marco, las categorías cognitivas? Éstas no se organizan en una cronología lineal, sino conforme a un régimen evidencial y experiencial. Así, el remoto lejano carece de acceso perceptivo directo y está en el dominio de lo referido: ya no se ve, se sabe por la palabra de la tradición oral, de oídas (por el isaña). En contraste, el remoto cercano pertenece al campo de lo experimentado, se lo ha vivido y se lo recuerda (
amtaña), cuyo saber se valida por la vivencia en la memoria. Por su parte, el pasado inmediato y el presente (
jichha) constituye el dominio de la evidencia directa, pues se lo ve (
uñaña) [3] y se puede vigilar (qhamiyaña) con atención sostenida. Lo que acaece en el ahora (en el momento reciente, actual e inminente), no es discreto sino un presente expandido y múltiple; en él, la experiencia puede intensificarse como el asombro (
muspaña) o éxtasis. Correlativamente, el futuro ―que está por venir atrás y que se sabrá después― es objeto de proyección retrovisiva: desde ahora se puede activar o espabilar (p’arxtaña) y por supuesto imaginar mediante el pensamiento reflexivo (lup’iña) partiendo desde los estados previos. Además, bajo el principio de retorno, el tiempo transcurrido no se pierde, sino que reingresa como saber actualizado, entonces todo lo que se ha aprendido ahora vuelve como lo sabido (yatiña) y lo que se sabrá será lo que ya se sabía, pero aumentado ―así como análogamente sucede en el espacio circundante, con la ocupación por turno (muyu). En este proceso, la memoria es el puente del retorno (kuti), pues recordando e ideando (
amtaña) es como se acuerda el futuro, siendo un mismo campo de inteligibilidad el pasado-presente-futuro. Finalmente, dado que solo se ve el pasado-presente y se sabe lo que se ha aprendido al hacer (
luraña) [4], la acción exige procesos de discernimiento, se requiere dilucidar (jamuña) los modos de existencia. Asimismo,
para caminar hacia ‘adelante-atrás’ (donde aún no sea ha dado pasos) hay que andar con prudencia (amuyaña) o entendimiento del futuro (qhipa) como comprensión reflexiva del retorno [5].