Cuando alguien quiere hacer algo, pero no alcanza su esfuerzo y necesita la
yanapa <ayuda> de otros ―
para hacer una pared, labrar la tierra, convocar a trabajo comunitario, bailar en una comparsa, etc.―, puede solicitarla con humildad y respeto. Pero no solo es la palabra de súplica [3], sino que el
achikaña <rogar> es acompañado por un presente, siempre hay que invitar puñados de coca ―incluso
para simplemente saludar, waxt’añapiniwa <hay que regalar siempre>, ya sea alguna fruta, pan, tostado, dulce, etc.― o, más formalmente, tarit akhullt’ayaña, ofrecer en tari (o ch’uspa)
para masticar la coca, que tenga además confites y una pequeña bebida.