Es por la preocupación por el otro, por khuyapayaña <compasión>, que se otorgan los consejos y, a la vez, con el propósito de que la persona llegue a ser
wali jaqi <buena gente> y se conduzca suma jakañataki <
para vivir bien> [3]. No obstante, tampoco es un apremio constante ni una vigilancia insistente. Suele resaltarse que
uka mayak jissnaxa <esa única vez podemos decir>, no una y otra vez; de modo que en la vida cotidiana, más allá de reuniones familiares o al asumir un cargo, khitiw jan kamsiriti <nadie sabe decir nada>. La palabra exhortativa posee medida y oportunidad. Eso sí, aparte de los momentos protocolares, es en las conversaciones diarias, con los/las abuelas, las tías, la mamá y el papá, en la casa, en la merienda, en el trabajo, donde las iwxas van transmitiéndose
para regular las relaciones interpersonales y cultivar las disposiciones morales del
jaqi.