JAKHUÑA

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Se ha dicho que el sistema de numeración aymara, más antiguo, fue quinario (Vilca, Bermejo y Sardón, 2021), basado en el cuerpo (como los cinco dedos) y después se acomodó con el sistema decimal quechua, pues los vocablos numéricos propios del aymara son maya <uno>, paya <dos> y pusi <cuatro>, pero kimsa <tres>, phisqa <cinco> y suxta <seis> han sido reemplazados por el quechua; asimismo, de los deuterolexemas: pä-qallqu <siete> y kimsa-qallqu <ocho>, se puede inferir que el seis fue mä qallqu <un qallqu (o, uno y qallqu)>, y por lo tanto el cinco era qallqu. Pero, ¿qué significaba qallqu?, ¿un aumento, una conjunción, un cierre o un nuevo comienzo?
Está la cuestión del “cero” también, que no se tiene como número, pues ch’usa <vacío> es espacial o un lugar que puede contener cosas contables, pero no tiene ninguno, o alguien se ausentó.
La voz cercana y significado más frecuente es qallu <cría> —como cuando se dice qallu uyu <corral de crías (de oveja)> separado del chikiru uyu <corral para ordeñar>, o se afirma qalluchiwa <tiene crías>—, denota que es pequeño —como el qallu luk’ana <meñique>—; por otro lado se nombra qallucha también a los torbellinos delgados o incluso tornados, y a las diminutas trenzas de la cabellera. En el tejido se designa qalluqa a la <franja delgada>, formado de un chinu <nudo (de 4 hilos)>, que separa los 7 ayru o <franjas amplias>, ya sea del mantiyu o del costal. Este qalluqa puede tener impar también, ch’ulla <disparejo> —no todo tiene que ser par o dualidad, por ejemplo la wiska <soga> se torcela de 5 hebras, o la ch’ankha de 3 hilos para tejer chompa o cama. Además, se tiene el término común qallaña <empezar>, entones se dice qalltaña <iniciar una acción> o qallaraña <empezar uno y otro>. Bertonio registró en 1612 qallu como <la mitad>, como el medio de un lienzo; De Lucca registró también como una de las dos piezas de poncho o aguayo (que es makhallu).
De modo que el campo semántico cubre los sentidos de pequeño (de ahí cría) —no necesariamente en crecimiento, como pantal qallu <calzoncillo>—, lo delgado (como las trenzas o torbellino), franjitas que separan bandas anchas (en el tejido), la mitad de algo y también el empiezo de acciones. Lo que indica que la composición de la numeración no era aditiva, sumando, sino agrupando. Y el cinco no aumentaba, sino completaba el cuatro (haciendo el primer grupo delgado, como la mano), lo separaba y se empezaba otro conteo (otra mitad). Entonces, así, el seis sería mä qallqu, pero no, como suele entenderse, como 1 + 5 (o 5 + 1), sino como <otro uno>, un kipka, del segundo grupo; el pä qallqu como <otro dos> después del primero (en la otra mitad).
De ahí que el nueve podría ser pusi qallqu <cuatro qallqus> —como se diría kimsa qala <tres piedras>, y no se dice qala kimsa <piedra (con) tres>—, pero aún no como niya tunka <casi diez>. Y el diez mismo se entendía probablemente todavía como <dos manos>, o una marca de dos mitades. Es al acomodarse al sistema decimal que se adoptaría el tunka <diez>, ya con el quechua chunka. Y en adelante, tunka mayani <once>, sería ‘diez con uno’, tunka payani <diez con dos>, pä tunka <dos dieces>, pataka <cien>, waranqa <mil>, etc.
Tampoco se ha adoptado del idioma puquina, porque la numeración no coincide con los lexemas del puquina. Lo cual es un indicio de que hubo separación de la administración o la contabilidad estatal entre puquinas y aymaras.
El contar en grupos de cuatro es coherente con otros esquemas cognitivos cuatripartitos, como los cuatro alcances visuales: aka <esto>, uka <eso>, khaya <aquel> y khuri <más allá de aquel>, asociado a las cuatro personas: naya <yo>, juma <tú>, jupa <él/ella> y jiwasa <nosotros incluyente>, pero empezando por el jiwasa. Igualmente, el qallta <inicio> no es el uno (maya) —como si ‘el Uno’ se desplegara hacia el todo—, sino que viene después de cuatro, como qallu. Los impares son transiciones. El tres sería el chikja <medio> o ch’uku <costura> de un par, y también el cinco, como mediador, taypi <centro> de dos mitades, de purapa <ambos>, que da lugar a los pequeños subsiguientes.

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3 comentarios en “JAKHUÑA”

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