IMPLICACIÓN (→) EN AYMARA
“Si… entonces…”
La implicación (conectiva lógica) en aymara se expresa a través de sufijos de subordinación, entre otros el condicional (-ipana) para causalidad o simultaneidad —por ejemplo apipan arkixa <dado que (él) lleva, (el otro) persigue> [1].
En la implicación estricta, igual vemos que del antecedente se “salta” a la exigencia práctica, y se usa la conclusión de un silogismo hipotético (sobreentendido) como justificación para esa decisión práctica: khunxatIPANx ch’uñuchata apthapisXAñawa, phawqhalliriwa <si cae la nieve, hay que recoger el ch’uñu tendido, (si no) sabe desmigajarse (al cocinar)> [2].
Al constatar algo debe actuarse en consecuencia ―incluso la omisión es ya una acción―, el conocimiento solo tiene sentido en tanto es fundamento de la praxis (no solo instrumental sino ética de la vida).
Análoga estructura tienen otros actos de habla como: katarix nakhtata k’iytasisaw umantaña, saxratakiw wali <quemado y moliéndose hay que beber el escorpión, (porque) es bueno para maligno>, donde la acción está justificada por la descripción ―‘es bueno para…’ o ‘esto cura aquello’―, y ésta fundamenta a aquella.
Aquí, la descripción de la realidad no es un evento neutro, sino un fundamento para la praxis; la constatación de un hecho activa una responsabilidad ética que disuelve la distancia entre el “es” y el “debe”. Así, la lógica aymara no solo organiza el pensamiento, sino que prescribe una forma de estar en el mundo [3].
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[1] El condicional (-ipana) sería la llamada implicación estricta o necesaria, porque hay una conexión real entre el antecedente y el consecuente. También nos remite a la lógica de la relevancia.
[2] La implicación estricta sería así: a) ‘si la nieve [o lluvia] cae sobre el chuño (tendido después de ser pisado), entonces ese chuño se volverá frágil’. El silogismo hipotético sería: b) ‘si el chuño es frágil entonces al hervir se desmenuzará’; y si al hervir se desmenuza entonces al cocinar ese chuño será como harina’ [se dice también: phiriw sarxiri]; esa conclusión, introduciendo una premisa de valor (el deseo de preservar el chuño íntegro), lleva a la decisión: c) ‘si se va a desmigajar ese chuño [y se quiere impedir que el chuño pierda su integridad], entonces hay que evitar que se moje con la nieve’. Por lo tanto: d) ‘hay que recoger el chuño tendido’. Del imperativo de preservación se sigue una inferencia deóntica: ‘ya que el resultado ch’uñu phiri es indeseable, la acción preventiva se vuelve necesaria’.
[3] Podríamos decir aquí que la falacia naturalista se disuelve porque la “naturaleza” en la cosmopraxis andina ya está “moralizada” o cargada de sentido, el hecho ya contiene valor. Y la verdad es acción, de ahí que no actuar ante la nieve es una “mentira” práctica. Esto es: la verdad lógica se valida en la eficacia de la praxis, de ahí que chiqa <verdad, recto> no sería correspondencia (sujeto-objeto) sino lealtad a la realidad, enderezamiento.


